La Ruta

domingo, 8 de abril de 2018


Nuestro derrotero comenzo en El Cadillal, luego de pasar una semana en casa de Mario (el Tucu ) y Virginia, en esos días sin contornos, el abrazo amoroso de los anfitriones, nos mimaron el alma, en su mesa rodeados de sonrisas y anécdotas, en pleno agasajo de las papilas gustativas ( gracias Virginia).



Desde allí, cada vuelta de pedal nos llevo camino a San Javier, en el inicio de una de las múltiples y difíciles trepadas. En este camino pasamos por la cascada del río Noque que se cruzo inesperadamente como una picada en la yunga a la cual no pudimos resistirnos, en enmarañado descenso por una selva de verdes intensos que se abrió en cause seco de piedras que nos condujo a la cascada.  
 Iniciamos la jornada siguiente con un ascenso de 5 km que nos llevo varias horas completar llegando a San Javier y luego el esperado descenso, pasando raudamente por Villa Nogues, a vivo uso de los frenos hasta llegar a San Pablo, eufóricos y sorprendidos, por el hecho de lo que nos tomo 1 día y medio subir lo bajamos en 1 hora y media.
La llegada a San Pablo nos trajo la alegria tan esperada, el grupo se duplico, con la llegada de Cande y Moja que nos acompañaran en esta aventura un buen buen rato...


1 comentario:

Unknown dijo...

Ahi van los trashumantes, buscando encontrarse con la madre naturaleza, lo que ella no les dijo es que ellos son sus hijos y los lleva en sus brazos para enseñarle su propia belleza.